lunes, marzo 16, 2009

La Campana de Huesca

Cuenta la leyenda que el rey Ramiro II, por su condición de monje, fue mal recibido por los prohombres del Reino de Aragón, que le despreciaban a causa de su clerecía. Angustiado por esa actitud, envió un mensajero a consultar al abad del monasterio de San Ponce de Tomeras, al que perteneció hasta ser encumbrado a la realeza. El abad escuchó atentamente al mensajero real y, sin comentarios, lo llevó al huerto monacal. Sacó luego un cuchillo y cortó las coles que sobresalían de la plantación, diciendo al sorprendido mensajero aragonés: "Ve y explícale al rey lo que acabas de ver". De vuelta a Huesca, el enviado contó a Ramiro II la escena. Este entendió el significado y convocó a los nobles para unas Cortes en Huesca, lanzando el rumor de que se proponía fundir una campana, cuyos sones se oirían en todo el reino. Los llamados acudieron a la cita pensando en alguna futura tontería por parte del rey. No sabían que Ramiro había aleccionado a hombres de su confianza, a los que apostó, bien armados, en una sala del palacio real oscense, aún hoy conocida como "La Campana de Huesca". Y a medida que entraban, uno a uno, fueron decapitados y puestas sus cabezas en el suelo, formando un círculo. Cuando éste se completó, fue decapitado el capitoste -algunos dicen era el obispo de la ciudad- y su cabeza, colgando de una cuerda sujeta a la bóveda, dispuesta a manera de badajo en el centro del tremendo redondel. Y sí, los tañidos de esta campana se oyeron bien: los nobles escarmentaron y el rey pudo gobernar tranquilo. (Durán Gudiol, Antonio)

2 comentarios:

  1. Ya sabemos de quien tomó lecciones Pere IV ;-)

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  2. esta pagina es muy util para mi porq gracias a ella e podido hacer el trabajo de semana santa can calma y tranquilidad muchas gracias el colegio alcoraz mola muchisimo porcierto adiossssssssssssssssssssssssssssssss

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