lunes, abril 20, 2009

La Fuente de los Incrédulos y el Canal Imperial

La realización de las obras del Canal Imperial, dada su envergadura, escapaban de las posibilidades específicas de la Real Sociedad Económica Aragonesa de Amigos del País, ya que se trataba de un viejo proyecto iniciado en los tiempos de Carlos I.

Cerca de dos siglos permanecieron paradas las obras del canal, no replanteándose seriamente su continuación hasta 1738 por parte de una compañía francesa, cuya ineficacia organizativa demoró indefinidamente la conclusión del proyecto que, por otra parte, vio aumentar espectacularmente su presupuesto.

Así llego el año de 1771, cuando el conde de Aranda, ya en la presidencia del gobierno, se dedicó al asunto y retiró la licencia a la citada compañía, nombrando una nueva dirección para la realización del canal. El canónigo Ramón Pignatelli era desde entonces el hombre que tomaba el encargo bajo sus manos y ya a partir de 1776 se observó un vivo ritmo en la ejecución de las obras, prueba del cual era la terminación cuatro años más tarde del acueducto que permitía salvar el río Jalón. Ya en 1782 las obras del canal llegaban a Zaragoza. Una vez construido el pequeño puerto de San Carlo en Casablanca, mediante una estructura de madera sobre el Huerva se consiguió que las aguas llegasen a lo que iba a ser el puentecillo de Miraflores en Torrero.

Por fin, el 30 de septiembre de 1786 se inauguró el puerto de San Carlos, del cual hoy en día aún cabe contemplar algunos restos de las primitivas instalaciones. Al día siguiente se inauguró el otro puerto, el de Miraflores. Con tal motivo hubo gran fiesta en toda Zaragoza, bajando trece barcazas por el canal, dos de las cuales permitieron a las autoridades locales viajar de puerto a puerto, ante la expectación de numerosos zaragozanos.

Días después se concluía la primera fuente abastecida por agua del canal, junto al puerto de San Carlos, conmemorando el feliz acontecimiento que muchos creían imposible. Por eso mismo la fuente hoy se denomina todavía “Fuente de los Incrédulos”. Es una fuente neoclásica de piedra blanca de cantería con bancos adosados que abrazan la fuente. El tesón de Pignatelli había triunfado. Sin embargo, este gran aragonés era derrotado por la muerte el 30 de junio de 1793 en una de las habitaciones de la casa de la Infanta.

El hombre del canal, fue sepultado en la Cripta del Pilar.

La construcción del Canal Imperial de Aragón fue, desde luego, el factor de desarrollo más importante para nuestro reino en aquel período. Tanto en función del aumento del regadío en la huerta zaragozana, como por su importancia como vía de transporte mediante barcazas, básica y fundamental en aquel tiempo y no sólo de mercancías sino también de pasajeros, sobre todo entre Tudela y Zaragoza.

Aunque financiado por el Estado el proyecto y su ejecución corrió a cargo de los propios aragoneses. La obra de Pignatelli sigue siendo un ejemplo vivo de fuerza y constancia para el resto de los aragoneses.

3 comentarios:

  1. Jodo, te debes de aburrir mucho... vaya post divertido!!!!
    :-D

    In inglis plis

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  2. Ja,ja, hasta yo me he llevado una sorpresa con este post... lo tenia programado desde hace más de 2 meses y me lo encuentro ayer sin esperarlo :) pero reconoce que algunas cosas que cuento no las sabías...

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